Hay un retrato de ti

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Hay un retrato de ti aquí en mis ojos
que ansiosamente siguen tu mirada.

Hay un retrato de ti allí en el río,
recuerdos de una orilla entre enramadas.

Dejaste tu retrato en la floresta
de aquella noche sosegada,
cuando un destello de la luna clara
sacó la foto de tu hermosa cara.

Entonces, como si fuera un pajarillo
enredado en la malla sutil de tu mirada,
me metiste en la jaula de tus ojos
y de tu bella sonrisa aprisionada.

llí me tienes, cuando muere el día,
en la trampa sutil de tu mirada,
pendiente del alpiste de tus ojos,
y de tu bella figura enamorada.

Carlos Etxeba

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LA LIBERTAD, LA SANGRE Y LA PALABRA

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De la mano de un golpe de sangre
venimos a un mundo misterioso de apariencias peligrosas.
Cada instante es una lucha por despejar sombras perversas.
Una luz débil, casi extinta, casi doliente, anima al corazón en el fondo de la noche.
Solo las estrellas parecen zozobrar con el viento de todas las palabras.

Con solo un golpe de sangre que se amontona y renace cada día
la libertad florece entre las venas y se oyen los pasos de la vida
que se acerca a despejar las sombras.

De la mano de un golpe de sangre se escogen
las decisiones sutiles escondidas en las palabras.
Entre un SI y en NO hay una batalla de heridas sangrientas.

Guiado por la luz débil, casi extinta, casi doliente de mi corazón
domino la noche y me acerco a las estrellas.
Si ellas me engañan tendré entonces una gran excusa para burlarme de su ignorancia.

Les diré despiadado y burlón.
-Me río de vosotras, estrellas de la noche, porque todos vuestros fulgores
son brillos inconscientes, bellas explosiones de ira incontrolada.
Me río de vosotras porque sin voluntad no podéis sobreponeros
a vuestros ingentes impulsos despiadados.

Me río de vosotras, porque desconocéis vuestros propios fulgores
y la fuerza inmovible de una diminuta voluntad humana, firmemente determinada.
Siendo yo infinitamente más pequeño, mi grandeza es superior
a la fuerza de todos vuestros cataclismos.

¡Que haya tanta decisión, resolución y heroísmo
en el diminuto corazón humano!

¡Me río de vosotras porque desconocéis el amor de la sangre caliente
que alimenta mis venas y que riega mi cerebro!
¡Me río de vosotras porque no sabéis distinguir la diferencia entre un SI y un NO, decisión capaz de soliviantar el orden superior del universo!

¡Tendré siempre presente que mi grandeza,
reside en la fuerza extraña de mi diminuta voluntad inquebrantable!

-¡Vendo mi libertad por una palabra!
(Decía un charlatán, mientras mostraba una bolsa repleta de billetes)

¡Pero cambiar la libertad por billetes sería tan extraño como hacer
que el fuego refrescase, que el amor odiase, que la mar volase,

y que las estrellas sempiternas se apagasen!

 

Carlos Etxeba