¿Para qué sirve un barco de papel?

Es viento lo que me interesa. Sus alas libres que mecen las olas del mar. Se acompaña de la luna coqueta y marea, y la salitre llega a la playa de un cielo, siempre es el cielo, lleno del brillo de la noche.

« Aprende a nadar», la voz me invita como canto de sirena, «Aprende a cabalgar sus aguas mansas y a la vez salvajes. Su infinito»

Yo miraba donde cortaba la linea el horizonte, allí no había huida posible

«Pero papá», le pregunté al viejo marino«¿por qué tengo que aprender a nadar?»

«Algún día te llamaran los peces y querrás sumergirte a buscar los tesoros que te prometan. Entonces el mar curtirá tu piel y seras un lobo navegando los senderos de la estrella polar»

«Y, si siempre he de acabar mirando el firmamento, buscando mi astro guía, las nubes esponjosas del sueño ¿por qué no me enseñas mejor a volar?»

«¿Teniendo tan cerca el agua?»

«Casi puedo notar como rozo el cielo»

«Te ayudare a construir tu propia barca»

«Un barquito de papel, con alas para que no se lo coma tu oceano»

«¿Para qué surque el mar celestial?»

«Si»

«Entonces tú ya sabes volar. Enseñame, enseñame tu a volar para que mi realidad no empequeñezca tu mundo»

LaRataGris

Texto e ilustración: LaRataGris ( https://laratagris.com/)
Voz: Isa Nafarroa (https://poguemahonex.wordpress.com/)

Media verdad escogida (Primera Experiencia “La Poesía no muerde”)

 

De mis encuentros pequeños con gente que no quiero, de mis palabras calladas y mis excusas sinceras por irme, alejarme y liberarme. De todo lo indeseable, de mi diccionario de exabruptos, de mis ganas de no repetir el comportamiento tóxico de escuchar venenos y envenenarme, de las pesadillas, los fantasmas enemigos, las garrapatas insidiosas y los vampiros poco elegantes vestidos de marca y dinero. Del que quiera entender, de mi ser hipócrita, de lo peor que me carcome para hacerme claro sabiendo que tejen mentiras suaves arañas de terciopelo. De mis tumbas cavadas y mis muertes anunciadas. De la absoluta mitad de vida que no me gusta y no lucha.

 

Siguiendo los pasos de la creación:

Prosa: LaRataGris (Raul Sánchez, Badalona) www.laratagris.com

Ilustración: Juan López de Ael (Vitoria-Gasteiz)

Voz: Isabel Navarro (Madrid)  www.poguemahonex.wordpress.com

El Anciano

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Salía del portal a la misma hora todos los días, en ese espacio en el que, aunque aún es de noche, algo hace percibir que pronto dejará de serlo. Por su aspecto, pelo blanco, andar encorvado -aunque decidido- no era difícil deducir que el tiempo de jubilarse ya le había tocado. Vestía como cualquier hombre mayor pero llevaba una mochila al hombro siempre que emprendía sus paseos de madrugada. La llevaba llena de zapatos y guantes viejos que, el día anterior, recogía por los cubos de basura de su barrio. Comenzaba su marcha y de vez en cuando -en una secuencia que sólo él llegaba a comprender- sacaba un guante de la mochila y lo arrojaba en la acera, depositaba un zapato encima de un coche o dentro del hueco por el que los árboles beben en una ciudad. Al ser preguntado en una ocasión -por un paseante curioso, su yo matutino, un periodista con ambiciones artísticas, quién sabe- por qué realizaba tan extraña tarea, contestó sin pensárselo un instante: un zapato o un guante sobre el asfalto hacen volver los días violentos que esta ciudad ha tenido y que nadie parece querer recordar.

Publicado por Daniel Bernabé aquí

Legazpi – Sol

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Las voces roncas del pasado se establecen como asidero mental a nuestras más íntimas contradicciones.

Sólo en el juego encontramos la verdadera naturaleza de los momentos abstractos que componen nuestra sinfonía existencial.

El vagón se desplaza rompiendo las posibilidades y añadiendo viajeros como cartas de póker trucadas.

Sólo me interesan aquellos que llevan las suelas relucientes de tanto caminar.
Un proceso raro y automático de entretenimiento desglosado.

Sus ojos me dejan de inspirar confianza.
Me dan miedo los desconocidos que silban como theremines.

Por lo menos hoy me llevo el abrazo sincero de unos pocos, un gesto de complicidad con mi derrota. Elegimos sólo las puertas que se abren, pero abrimos todas las que haga falta.Rodamos a la deriva sublimes sin interrupción.

Daniel Bernabé